SA CALMA
Reinterpretación contemporánea de la arquitectura rural mallorquina.
Se materializa como una arquitectura silenciosa, que no se impone, sino que acompaña y enmarca la vida de quienes la habitan, construyendo un modo de vivir ligado al lugar, al clima y a la memoria colectiva.
De la misma forma que la zona de estar se vuelca en el jardín, todo el diseño de la casa está pensado para mirar hacia fuera. Esta casa está fuera del circuito más turístico de Mallorca, es una vivienda rural y está vinculada a la naturaleza. En este oasis privadísimo, el hilo conductor no es otro que su entorno, desde el momento en que el visitante pone un pie en la finca, le inunda el olor a lavanda y el romero y le acompaña hasta la puerta. En el diseño de interior, se ha apostado por tonos neutros para poner en valor lo que se ve por la ventana, que es completamente verde. La vivienda se ha salpicado de arte contemporáneo pero el paisaje es el mejor de los cuadros.
Se vuelve a las raíces, intentado borrar esa etapa que se ha venido dando desde los años 70 hasta ahora y regresando a la casa rural que se creaba cuando el mallorquín vivía y trabajaba en el campo. Ese estilo tradicional en que cada familia poseía una finca y subsistía con lo que salía de ella, vinculado a artistas y artesanos locales, que pone de manifiesto lo que tendría que ser no solo la arquitectura, sino la forma de vivir la isla de Mallorca.