BIL 2
La honestidad de los materiales.
Se trata de evitar la clasificación de los diferentes usos en espacios definidos, buscando promover nuevas sinergias y tensiones en función de la necesidad de cada día. Como resultado se obtiene un espacio trasfronterizo que aprovecha cada oportunidad para tamizar la luz y poner en valor los materiales en su estado natural. Dibujando atmosferas discretas y diáfanas, la perfección e imperfección se contraponen como una síntesis.
El interés por los materiales naturales se usa como elemento expresivo, se ensalza la belleza de la autentico, colaborando con las texturas y cromatismos de los propios elementos sin edulcorar. Cada imperfección es un regalo.
Como resultado se obtiene un espacio trasfronterizo que aprovecha cada oportunidad para tamizar la luz y poner en valor los materiales en su estado natural. Dibujando atmosferas discretas y diáfanas, la perfección e imperfección se contraponen como una síntesis.
El paisaje resultante se modifica cada día imposibilitando el dar por concluido y fijado el proyecto. Las etiquetas quedan prohibidas en favor de trabajar en la cocina, comer en el salón o descansar en el comedor. Los espacios y se abren y mezclan, integrándose unos con otros, los usos fluyen entre las habitaciones. No hay fronteras entre el salón, comedor, cocina, recibidor, habitación o espacio de trabajo, el despiste es bienvenido.
Las paredes a la cal resaltan el sucinto interiorismo industrial manufacturado en acero natural, que nos recuerda a los cada vez menos recurrentes telúricos paisajes de la austera poesía industrial que se asentaba a orillas del rio Nervión.
Como resultado se obtiene un espacio trasfronterizo que aprovecha cada oportunidad para tamizar la luz y poner en valor los materiales en su estado natural. Dibujando atmosferas discretas y diáfanas, la perfección e imperfección se contraponen como una síntesis.